lunes, 2 de diciembre de 2013

Una "racista" película romántica

Love Actually (Richard Curtis, 2003)

Me encanta Love Actually...pero cada día menos. Algunas películas son como los vinos, que mejoran cuanto más las ves. Pero otras parecen más bien fruta o verdura, que se van pudriendo con el tiempo. Me da a mi que la película del inglés Richard Curtis le está pasando esto último. Y me jode porque la he estado defendiendo durante mucho tiempo (la película tiene diez años ya) Pero se me está derrumbando un mito.

Ayer vi aproximadamente la última mitad de la película y comprobé que algunas escenas son de un melindroso que dan ganas de potar. Pero a mi siempre me había convencido el conjunto: una película con actores cojonudos, algunos diálogos en ocasiones brillantes y situaciones ocurrentes. Como elemento individual, soy un rendido fan del rockero trasnochado que interpreta Bill Nighy y su ya antológica frase: "niños, no compréis drogas. Haceos estrellas del rock...y os las darán gratis".

No voy a hablar de la película en general (como tengo el dvd quizá lo haga en otra ocasión) sino tema que me ha tocado un poco las pelotas: el tufo xenófobo que le estoy empezando a oler. Los personajes ingleses tienen sus más y sus menos pero, en general, son tratados benévolamente. Pero ¡ay! cuando se habla de los de "afuera"... Os voy a hablar de los dos momentos más claros:


Love Actually movie.jpg
Caso 1. Uno de los personajes, un joven inglés con toda la pinta de pajero pagafantas, dice que se va a Estados Unidos a follar y se lleva una maleta llena de condones (¿perdón?) Efectivamente, llega a ¡¡¡Milwaukee!!! y en el primer bar se le acercan tres pivones que se lo llevan a su casa y, como no hay sitio en el apartamento y no tienen pijamas (¿perdóooooon?) duermen todos juntos y en pelotas. Y digo duermen, por decir algo.

A parte de que sea el sueño húmedo de cualquier tipo que se precie e intentando no pensar con la entrepierna, te das cuenta de que en resumen, el mensaje es que las yanquis son unas guarras que se follan a cualquier tipo feucho porque tiene acento inglés.

Caso 2. Al personaje interpretado por Colin Firth, le ponen unos cuernos del copón y se pira a Francia (parece que a la zona de Marsella) a escribir una novela y olvidar sus penas. La asistenta es portuguesa. Obviamente, se enamoran y blablabla. Pues aquí llega mi confusión y que alguien me corrija si ha visto la película y me equivoco. Nada más llegar a Londres, se da la vuelta dejando a su familia plantada y se pira de nuevo a Marsella (se ve el letrero del aeropuerto, o sea que no hay mucha duda de que es Francia)



Va en taxi a casa de su amada y le sale el padre y la hermana, que le hablan en portugués (Bueno, se puede pensar que es una inmigrante que se ha traído a la familia a Francia) Pero ya por las calles de la ciudad en busca de la amada, los familiares que le acompañan le dicen a todo el mundo con el que se cruzan (os recuerdo, están en Marsella) hacia donde se dirigen. ¡¡¡Y se lo dicen en portugués!!!¡¡¡Y todos lo entienden, se levantan y los siguen!!! Llegan a un restaurante (con una bandera portuguesa detrás de la barra) y el Firth se declara en portugués...¡¡¡Y todos lo entienden. Y aplauden (ese típico momento peliculero que da tanta grima)!!!

Moraleja: o en Marsella hay una colonia portuguesa del copón o el gilipollas de director y guionista ha dicho "va, esto es el sur de Europa, son todos los mismos vagos". Y se ha quedado tan ancho mezclando Francia y Portugal. Lo que no sería de extrañar para un director yanqui. ¡¡¡Pero es que este melón es inglés, coño!!! En fin, hubiera sido tan sencillo como cambiar el letrero del aeropuerto de Marsella por el de, por ejemplo, Lisboa y entonces la historia hubiera consistido en que el personaje va a buscar a su amor a su tierra natal. De este modo el asunto queda, cuando menos, confuso.

En fin, que si no me creo que este tipo es tan tonto para no saber que en Marsella se habla francés, entonces me puede dar por malpensar que la confusión no es un descuido.

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