Bunrake pasó justamente sin pena ni gloria por las carteleras. Nunca pilla el tono. Se mueve entre la parodia de las películas de acción, la estética cómic adaptada al cine con la ayuda de efectos especiales cada vez más sofisticados, el spaguetti western (con la figura del forastero sin nombre), las películas de samurais, los films posapocalípticos... Y claro, o tienes claras las ideas cuando empiezas a mezclar o te sale un pastiche del copón. Como es el caso. La película destila, sobre todo, confusión.
Los personajes son clichés con patas. No creo que los actores supieran si el director y el guionista se tomaban en serio sus personajes o estaban de cachondeo, así que nunca le pillan el punto a sus roles. El espectador no se entera mucho de lo que pasa, solo ve una sucesión de conversaciones poco interesantes, escenas calcadas (en espíritu) de otras películas y múltiples peleas filmadas con la típica cámara tembleque. Eso sí, bien coreografiadas.
No os recomiendo que perdáis el tiempo con ella. Con que lo haya hecho yo, es suficiente. Es solo apta para amantes del cómic moderno, los tuttifrutti visuales y un listón de exigencia tirando a bajo.
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